RETORNO AL PASADO

Escrito por voiceover 02-07-2007 en General. Comentarios (0)

 

 

 

 

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T.o.: Out of the Past.

Director: Jacques Tourneur.

Guión: Daniel Mainwaring, basado en su propia novela.

Intérpretes: Robert Mitchum, Jane Greer, Kirk Douglas, Rhonda Fleming, Richard Webb, Steve Brodie, Virginia Huston.

Música: Roy Webb.

Fotografía: Nicholas Musuraca

EEUU. 1947. 94 minutos.

 

Jacques Tourneur fue un auténtico prestidigitador de las imágenes, cuya alquimia quedó inmortalizada en sus celebérrimas masterpieces afiliadas a la gloriosa Serie B que rubricó, mano a mano con Val Lewton, a principios de la década de los cuarenta del siglo pasado (Cat People y I walked with a Zombie son dos títulos ineludibles de la Historia del Cine), pero también en otros géneros y recorridos artísticos, como deja patente esta Out of the Past, obra que forma parte por derecho propio de cualquier antología sobre Cine Negro Americano, por elemental que ésta sea.

 

El ardid argumental, denso donde los haya, inmenso en el despacho dialoguístico, prolífico como pocos en la acuciante descripción de pulsiones humanas, parte de una novela de Daniel Mainwaring (“Build My Gallows High”) adaptada por el propio novelista con la colaboración no acreditada de talentos tan indiscutibles como el de James M. Cain, y pone en la picota argumental una afligida narración sobre un hombre arrastrado al abismo por una pasión devoradora, una pasión que tiene el rostro y la sinuosa figura de Jane Greer y que –como el pasado que regresa en el título- marca un hado invencible y trágico para el hombre que soñó en balde con una posibilidad de redención.

 

La modernidad de la película tiene mucho que ver con la estructura argumental, que abre la narración en su nudo y se sirve de un antológico flash-back para abrir los conflictos dramáticos que pesan sobre el personaje que con tanto estoicismo encarna Robert Mitchum. Más allá de contener la quintaesencia de las enseñas iconográficas del glorioso noir (los punzantes diálogos entre whiskies y cigarrillos, la femme fatale, la sordidez del ambiente, los asesinatos, las fugas nocturnas, el destino infausto…), en Out of the Past Tourneur hilvana en imágenes una historia de ecos eminentemente románticos, impone exquisitas reglas escénicas en las diferentes texturas de esos escenarios, y ello abundando siempre en esa redención imposible que Mitchum persigue constante todo el metraje y nunca llega a alcanzar, hasta trazar sobre él (y quizá sobre ella, que no se libra de su propia ambición) un hado de malditismo que resuena en el imaginario cinematográfico con una ímpetu diría que legendario.

 

La historia nace y muere en un recóndito pueblo californiano, en un ambiente pacífico y rural. A él se contrapone, más que el asfalto del pasaje central, el capítulo -narrado en flash-back- que transcurre en tierras mexicanas, en una villa marítima, elegíaca, donde Mitchum hallará su infausto destino cuando conozca y se enamore perdidamente de Kathie (Greer): resulta despampanante el tour de force visual que propone el realizador – con la inestimable ayuda del juego de sombras elucubrado por el operador Nicolas Musuraca y la partitura musical de otro nombre mítico, Roy Webb- para narrar ese “camino a la perdición”, esa pasión desbocada que atañe al protagonista: el hechizo se hace patente en cada escenario, sean los locales de fiesta llenos de música –anótese la fuerza expresiva de la secuencia que se abre con un primer plano de un trompetista negro que interpreta “The first time I saw you”-, sea la serenidad de esos encuentros fugaces en la playa a la luz de la luna, sea la secuencia en la casa de ella, en la que una toalla tira al suelo la lámpara, y se personifica el enardecimiento en esa sobrevenida oscuridad, acompasada con la puerta que se abre por el viento y la tormenta… Tras la apoteosis sexual se cernirá sobre el protagonista, lento pero seguro, el alto precio a pagar, resumido por un lado en aquel pasaje central en San Francisco en el que vemos a Jeff porfiar al límite de su suerte y de sus fuerzas contra los elementos que se acumulan en su contra, pero resumido visualmente más bien en el icono mítico, a gun and a girl: Greer empuñando un arma sin cambiar el rictus angelical de su rostro. Forjado irremisiblemente su destino, incapaz de dejar atrás el reguero de desgracias que su pasión por Kathie le ocasionó, Mitchum tomará una última decisión que supone la única posible liberación (que no redención) de su tortuoso sino. Tras su desaparición, regresaremos al recóndito pueblo californiano, el paraje que Jeff vislumbró como única posibilidad de escape antes de que el abismo le aniquilara. La novia que no llegó a ser su mujer tiene que aprender a vivir sin su sombra (en ese epílogo memorable en el que el lacónico ayudante de Jeff le miente para conseguir que ella le borre de su recuerdo). El torbellino ha pasado, los protagonistas de tantas emociones fuertes han sido traspasados. La serenidad regresa a los que no fueron maculados. La película se acaba.