AL FINAL DE LA ESCAPADA

T.o.: A bout de souffle.
Director: Jean Luc Godard.
Guión: Jean Luc Godard, en base a una historia de François Truffaut.
Intérpretes: Jean Paul Belmondo, Jean Seberg, Daniel BOulanger, Henri- Jacques Houet, Van Doude, Jean Pierre Melville.
Música: Martial Solal.
Fotografía: Raoul Coutard.
Francia. 1960. 107 minutos.
Título de cabecera para cualquier amante del Cine, A bout de souffle marca con la magistral Los 400 golpes de Truffaut el inicio de aquella corriente cinematográfica que renovó durante los sesenta las concepciones y estilemas de la realización cinematográfica, y es, sin duda, mucho más que un prodigio artístico.
A bout de souffle se erige en una narración maravillosa sobre la levedad del ser, sobre el amor, sobre la vida y otras mentiras. Está contada con una frescura diríase que indómita, con un ojo afilado que desafía convenciones tanto en el plano narrativo (Godard trabajó sin guión pormenorizado) como en la puesta en escena. Tiene como protagonistas absolutos una pareja en estado de gracia, Jean Paul Belmondo y Jean Seberg, magníficos estandartes de la belleza y la desazón narrada, que son capturados, plano a plano, en un alarde de auténtica improvisación, que se revela del todo fructífera (la larga escena de los dos en el estudio de ella es una buena prueba de aquel magnetismo). Entonando las codas del noir desde una óptica que pretende menos la revisión que la feliz descripción del modo en que la textura mítica de aquel cine clásico norteamericano se sedimentó en las retinas y emociones de ulteriores generaciones, Godard vehicula una apabullante riqueza de texturas visuales, narrativas y discursivas, servidas con inteligencia (nada que ver con pedanterías al uso), a menudo sutilmente, a menudo con ironía y hasta malicia, transitando desde ese campo abierto al infinito que es la trama al más particular detalle de un cameo, y pasando por las posibilidades expresivas de los elementos cinematográficos, el montaje, los conceptos lumínicos, la utilización de la música y el sonido.
Es A bout de souffle una celebración del Cine, y por méritos propios una cinta clave en la evolución histórica del Séptimo Arte, precursora no sólo del movimiento cinematográfico que conocemos como Nouvelle Vague, sino de una concepción inteligente, madura y libre del arte cinematográfico.